22 octubre 2013


Un día noté como  los lugares que había visitado, las personas que había conocido, los libros que había leído y cada experiencia de vida, dolorosa o feliz, se relacionaban perfectamente una a una.  En ese tiempo   comencé  a entender el sentido de lo que hacía . Pasé de circundar los terrenos de la disciplina artística  a aprender que la vida funciona sin límites ni fronteras  de disciplinas; me convertí entonces en   agricultora, escritora, caminante, cocinera, videógrafa, tejedora, hasta aprendí algo de medicina ancestral. Renuncié a un trabajo formal, a vivir en la ciudad, y emprendí nuevos caminos.  Actualmente vivo y trabajo en el campo  y sigo  aprendiendo de  la tierra, de los cultivos, de los animales , de la montaña, de lo cíclico, de lo indígena y de la vida  ///